Bullying en la escuela

Últimamente, los informes de los medios sobre acoso escolar se acumulan. Pero la intimidación, que puede traducirse como "ataque" y "exclusión" del inglés, no es un fenómeno nuevo. Ha existido por bastante tiempo y en realidad es una vida cotidiana cruel en algunas escuelas. Sin embargo, lo que es nuevo es la conciencia de este tema y las numerosas medidas preventivas que se ofrecen para empoderar a los estudiantes. La intimidación es un tema serio. No se trata solo de una molestia, sino de un tipo de terror psicológico que puede tener consecuencias catastróficas para la salud y la personalidad de las víctimas.

El bullying es violencia para el alma

La intimidación puede existir en muchas formas y edades diferentes y no debe confundirse con argumentos entre los niños y adolescentes que pertenecen a ella. Porque la intimidación no es una mera pelea o desacuerdo, sino un método para excluir socialmente a una persona y llevarla al borde de la desesperación durante varias semanas o meses o incluso años.

Con frecuencia, las víctimas incluso se sienten culpables de la intimidación que se les aplica y, por pura vergüenza, los estudiantes tienden a no confiar en sus padres, maestros o personas cercanas. Pero la intimidación es un problema grave que requiere la sensibilidad de los padres y los pedagogos al tratar con sus hijos y estudiantes. Solo a través de la educación y las medidas activas contra el acoso en la escuela se puede prevenir este tipo de terror en el futuro.

Consecuencias de largo alcance para la salud

Si un alumno se enfrenta a intimidación abierta o sutil, en cualquier caso puede causar que el alumno sufra estrés mental y físico. Las consecuencias pueden ser:

  • anorexia
  • Abdominal y dolor de cabeza
  • pesadillas
  • insomnio
  • temores

En el peor de los casos, los estudiantes piensan en el suicidio o incluso lo ejecutan. Además de las dolencias físicas, debería ser una señal de advertencia para los padres si su hijo de repente ya no quiere ir a la escuela, se salta la clase y se retira por completo a sí mismo. Sin embargo, es aconsejable que los padres en un caso sospechoso aborden el problema directamente, pero al mismo tiempo con delicadeza y delicadeza.

¿Cómo deberían reaccionar los padres?

En primer lugar, los padres deben ganarse la plena confianza de sus hijos. Los expertos aconsejan a los padres, en cualquier caso, el contacto directo con los autores de la intimidación o incluso llevar a sus padres, ya que incluso puede empeorar la situación. Si los padres se dirigen a los perpetradores directamente, su propio hijo se debilita más y ofrece al atacante otra superficie de ataque.

Si se lleva a cabo una conversación de padres a padres, los perpetradores generalmente son castigados por sus padres por su comportamiento y dejan su enojo por ello nuevamente en sus víctimas de acoso escolar, de modo que puede surgir un círculo vicioso. Lo mejor es que los padres de las víctimas de acoso sexual informen a la escuela y aprovechen los centros de asesoramiento calificados, como el trabajo social escolar o el asesoramiento en psicología escolar.

Incluso si el propio hijo no es intimidado por sus compañeros de clase, sino por los maestros, los padres primero deben recurrir a la dirección de la escuela y trabajar juntos con otros padres.

Prevenir intimidación

Muchas escuelas han formado grupos contra la intimidación para empoderar al grupo y proporcionar capacitación en habilidades sociales y capacitación contra la agresión como una medida preventiva contra el acoso escolar. Esto habilitará a los estudiantes y aprenderá formas de protegerse contra los ataques a su propia personalidad.

En el entrenamiento contra la agresión, a los estudiantes se les enseña a acercarse a los sentimientos (como la ira o el dolor) sin violencia. Porque los perpetradores de la intimidación a menudo tienen una conciencia completamente falsa de la justicia. Deben aprender que no es la manera correcta de saltarse su propia rabia a los demás.

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