discopatía

Postura deficiente, falta de ejercicio, estrés unilateral: la presión sobre la columna vertebral es un riesgo para el disco intervertebral. ¿Cómo se pueden tratar las quejas de manera efectiva? El daño del disco es una de las causas más comunes de dolor de espalda agonizante. Los problemas en los discos intervertebrales se producen predominantemente en la columna lumbar, más raramente en las vértebras cervicales y muy raramente en las vértebras torácicas.

Los discos intervertebrales

Los discos consisten en un anillo fibroso en el que se encuentra un núcleo gelatinoso. Se encuentran entre los cuerpos vertebrales, hacen que la columna sea móvil y actúan como una especie de "cojín". Hay varias razones para la lesión: muy poco ejercicio y la actividad predominantemente sedentaria debilitan los músculos abdominales y de la espalda. La columna vertebral ya no está lo suficientemente estabilizada y los discos pueden sobresalir. Si el anillo de fibra se rompe y sale una masa de gelatina, se trata del disco herniado.

Incluso aquellos que ponen demasiados kilos en la báscula corren el riesgo de tener problemas en el disco. El sobrepeso es uno de los factores más importantes para la carga incorrecta y el desgaste prematuro de los discos intervertebrales.

Mal uso y falta de ejercicio

Cualquiera que maneje objetos pesados ​​incorrectamente o levante cargas demasiado pesadas puede desencadenar un disco herniado agudo. También existe el riesgo de sobrecarga durante el embarazo, porque el centro de gravedad se desplaza al frente y, como resultado de los cambios hormonales, se almacena más agua en los discos intervertebrales. Pierden estabilidad, favoreciendo un incidente del núcleo gelatinoso.

Incluso los accidentes pueden provocar una hernia discal, por ejemplo, una caída de una escalera. En raras ocasiones, los procesos inflamatorios son la causa de los problemas de disco.

El diagnóstico correcto

No todos los cambios de disco deben generar incomodidad. Los síntomas solo se desarrollan cuando un disco protuberante empuja los nervios circundantes. A menudo, esto se expresa por dolor en un brazo o pierna, a menudo asociado con trastornos emocionales como hormigueo o entumecimiento. Al presionar el disco contra la médula espinal, es posible una debilidad creciente de ambos brazos y piernas. Si la presión sobre los nervios persiste durante más tiempo, incluso pueden aparecer síntomas de parálisis.

En algunos casos, se pierde el control de la vejiga y la función del recto. Los trastornos sensoriales en el área genital, en el interior de los muslos, así como la parálisis de las piernas son signos típicos. Debido a que se produce entumecimiento en el área de la superficie de contacto de un ciclista con la silla de montar, esto también se denomina anestesia de conducción (anestesia = anestesia). Importante para el diagnóstico son primero el historial médico del paciente y un examen ortopédico-neurológico.

Movimiento parte del tratamiento

En muchos casos, ya es muy probable que se establezca en qué punto sobresale el disco intervertebral. La tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) de la región vertebral afectada pueden confirmar o refutar el diagnóstico. Los discos herniados que no están asociados con parálisis, vejiga o trastornos rectales se deben tratar de manera más conservadora, es decir, sin cirugía.

En el pasado, el reposo en cama se prescribía por primera vez a las víctimas del dolor; eso ya no es un problema hoy en día. Por el contrario, el movimiento dirigido es parte del tratamiento desde el principio. En fisioterapia, los pacientes aprenden a moverse lo más cómodamente posible. Al principio, esto a menudo solo funciona con analgésicos y relajantes musculares.

Compartir con amigos

Deja tu comentario