Agitación: ¿qué hacer con la inquietud mórbida?

Agitación (también: agitación) se entiende como un estado de excitación interna que se manifiesta a través de un impulso insaciable de moverse. Los estados de agitación pueden aparecer como un síntoma de varias enfermedades mentales o como un efecto secundario de tomar ciertos medicamentos. El uso de drogas o la retirada de medicamentos también pueden causar agitación.

Agitación o nerviosismo?

Es importante distinguir la agitación de la simple inquietud o nerviosismo, ya que en un estado de agitación puede ser necesario un tratamiento médico. A continuación, le mostramos cómo identificar la agitación y qué puede hacer al respecto.

La característica característica de la agitación es la necesidad excesiva de movimiento. Las personas agitadas generalmente corren inquietas hacia arriba y hacia abajo y no pueden quedarse quietas. Además, a menudo muestran movimientos incontrolables y sin rumbo, como inquietud, punteo constante de la ropa o el manejo ocasional de objetos. En psicología, estos comportamientos se resumen con el término "psicomotor aumentado".

Inmenso impulso de moverse como una indicación

Los pacientes mismos generalmente experimentan una fuerte tensión interna e inquietud en un estado de agitación. Sin embargo, a diferencia de las personas que generalmente están nerviosas o se sienten estresadas en una situación estresante, las personas agitadas son incapaces de reprimir el impulso de moverse.

A menudo, se agrega una mayor irritabilidad al comportamiento agresivo y explosiones incontroladas. En casos raros, incluso una colocación temporal en una clínica psiquiátrica puede ser necesaria para evitar poner en peligro a la persona u otras personas.

Causas y factores desencadenantes

La agitación puede ser causada por una variedad de causas:

  • En el contexto de las enfermedades mentales como la demencia, la depresión, la esquizofrenia, el trastorno límite de la personalidad y el trastorno de ansiedad, así como en el estrés mental agudo, la agitación puede ocurrir como un síntoma.
  • El consumo de drogas, el abuso del alcohol y el consumo de alcohol o drogas pueden causar agitación, especialmente si se trata de una desregulación (delirio).
  • Las enfermedades orgánicas como hipertiroidismo severo, epilepsia, desequilibrios metabólicos (por ejemplo, diabetes) o electrolitos, así como un ataque de asma o falta de oxígeno pueden desencadenar un estado de agitación.
  • Puede haber evidencia de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) si hay signos de agitación en los niños. Una necesidad excesiva de moverse suele ir acompañada de graves problemas de concentración y una tendencia a las acciones impulsivas. Si nota estos síntomas en forma pronunciada en su hijo, debe consultar con un pediatra o un psicólogo infantil.

La agitación como efecto secundario de las drogas

La agitación puede ser un efecto secundario con ciertos medicamentos. Por lo tanto, cuando se toman sedantes como las benzodiazepinas o los analgésicos opioides como la morfina, se puede producir la llamada reacción paradójica. Viene con el paciente a un estado de agitación, aunque la droga en realidad debería tener un efecto calmante.

Los medicamentos para la depresión como la venlafaxina o el litio, así como los medicamentos similares a la cortisona, también pueden provocar agitación. Este es especialmente el caso cuando son sobredosis. Ocasionalmente, también se observa agitación después de la cirugía como efecto secundario de la anestesia.

Depresión agitada

La depresión agitada es una forma especial de trastorno depresivo porque a veces los síntomas son diferentes de los síntomas típicos de la depresión. Mientras que los pacientes en una depresión clásica por lo general se quejan de apatía y muestran una desaceleración de los movimientos, la depresión agitada se caracteriza por inquietud e impulso. Además, generalmente atormenta la ansiedad y la inquietud interior fuerte.

En algunos casos, esto puede conducir a acciones impulsivas y, por lo tanto, a un mayor riesgo de suicidio. Por lo tanto, es importante interpretar correctamente los síntomas e iniciar un tratamiento psicoterapéutico temprano.

Proporcionar paz y seguridad

Comparado con una persona agitada, lo primero es mantener la calma e irradiar serenidad. Señale que la ayuda es posible porque para el paciente su afección generalmente es más aterradora. Cree una situación tranquila y elimine los estímulos perturbadores siempre que sea posible. En determinadas circunstancias, puede ser útil preguntar a otras personas de la sala.

Sin embargo, si la persona muestra un comportamiento agresivo y, por lo tanto, es un peligro potencial para sí mismo o para los demás, no dude en llamar al servicio de rescate. Debido a que con una fuerte agitación, puede ser necesario que el paciente sea tratado con tranquilizantes (benzodiazepinas). En casos muy graves, el médico de urgencias debe derivar al paciente a una clínica psiquiátrica para evitar una amenaza personal o de otro tipo.

Sin embargo, incluso si la persona afectada se tranquiliza y la agitación desaparece, un médico o psicoterapeuta siempre debe aclarar un estado de agitación para descubrir la causa subyacente.

Mayor riesgo de lesiones en la demencia

Es particularmente difícil lidiar con la agitación en personas dementes. Porque, por un lado, los afectados por la capacidad mental limitada, la situación por lo general no pueden capturar, por lo que es difícil mantener una conversación tranquilizadora. Por otro lado, existe un mayor riesgo de lesiones y caídas para el paciente en tal estado de reposo, que también suele ocurrir durante la noche.

El tratamiento de la agitación con tranquilizantes también plantea un mayor riesgo en las personas mayores con demencia, ya que estas drogas también limitan las capacidades motoras y mentales. Como un complemento significativo a la terapia farmacológica, se pueden usar sabores de fragancias y música relajante.

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